Vogue, la fotografía y el cambio climático

Es una evidencia incontestable la necesidad de cuidados que requiere nuestro planeta. Algunos plantean tomar medidas de forma urgente para que los daños no sean irreversibles. La verdad es que no soy experto en el tema. Lo siento, no puedo dar una opinión que aporte algo, más allá de un titular. Pero cuando la prestigiosa revista Vogue edición Italia, decide no sacar fotografías en su portada por este tema, era lógico que como fotógrafo me resulte de interés.

Decir de la publicación italiana de Condé Nast, es la que bajo mi criterio, más arriesga es sus editoriales fotográficas de moda. Mert & Marcus o Steven Meisel han sido fijos como autores de sus portadas más icónicas. Por lo que siempre entendí que Vogue Italia y la fotografía tenían una relación bien avenida, pero…

Vogue en este número de enero de 2020 decide que no haya fotografías en su portada. Lo reemplazan con ocho ilustraciones diferentes. Emanuele Farneti, director de la revista en un comunicado a sus lectores escribe lo que supone realizar una sesión fotográfica:

“Ciento cincuenta personas participan. Se ocupan veinte vuelos y más o menos una decena de viajes en tren. Cuarenta autos a la espera de dar servicio. Sesenta entregas de paquetería internacional. Luces encendidas al menos diez horas sin parar, en parte gracias a generadores que funcionan con gasolina. Alimentos de los servicios de cáterin que se desperdician. Plástico para envolver las prendas. Electricidad para cargar teléfonos, cámaras…”.

Si cogemos frase por frase, la verdad es que deja mucho que desear. Ya que no plantea situaciones extraordinarias, o que solo sucedan en una sesión fotográfica: carga de móviles y cámaras, luces encendida diez horas, entrega en paquetería internacional. También me entra la risa nerviosa cuando afirma que para una sesión participan 150 personas, 20 vuelos y una decena de viajes en tren. Lo de la risa es por como yo tengo que hacer muchos trabajos donde el cliente me muestra una revista (puede ser Vogue) para que le haga algo similar. Pero ese es otro tema.

La cuestión es que los editores quieren ser más ecologistas que nadie. Y en lugar de montarse en una lancha neumática y surcar los mares del norte, arriesgando su vida para impedir los vertidos tóxicos al mar; pues deciden eliminar las sesiones fotográficas de portada. Colocando de una forma indirecta las sesiones fotografía, en la frontera de lo poco ecológico.

Esta revista se suele caracterizar por llevar a sus páginas los diseños de moda más cotizados del mundo. Y la verdad no me he podido resistir. La moda, esa con la que llenan de contenido sus páginas, ¿es sostenible?. Os muestro varios datos que pueden ser interesantes. En la web de Expansión, encuentro un artículo de abril del 2013 con el título: “¿Qué cantidad de agua hace falta para fabricar ropa?”(podéis verlo aquí). Revela los siguientes datos:

– 5.550 litros de agua para fabricar un traje de caballero (cantidad que llenaría más de 5 bañeras de un metro cúbico, donde entran mil litros)

– 4.400 litros para unos zapatos o unas zapatillas de deporte.

– 2.200 litros de agua necesarios para elaborar un cinturón de piel.

– un traje de chaqueta y falda de lana (4.000 litros).

– los zapatos (3.300 litros).

– una camisa de algodón y mezcla (1.500 litros).

También encontrado en la web de “Noticias ONU” (el enlace aquí), la siguiente afirmación: “Además, la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que ello tiene en el cambio climático y el calentamiento global.” Y más datos sobre el mundo de la moda:

– Se requieren 7500 litros de agua para producir unos jeans.

– El sector del vestido usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año, una cantidad. suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas.

– La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global.

– Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura.

Supongo que Vogue Italia prefiere no entrar muy de lleno en estos datos ya que sería pegarse un tiro en el pie. Pero estoy deseando ver que van hacer el resto del año. ¿Habrá fotografías?, ¿harán sesión más mundanas?, ¿serán fotografías biodegradables?… Habrá que esperar.

Según el New York Times: “A nivel local, el dinero que no invirtieron en sesiones fotográficas (todo lo ahorrado en costos de viaje, producción y talento) será donado a la Fundación Querini Stampalia, una biblioteca y centro cultural en Venecia que fue dañada en noviembre por las inundaciones que sufrió la ciudad. La revista no quiso revelar la cantidad de la donación.

En definitiva, está bien hacernos pensar cuanto de ecológico puede ser nuestra profesión, pero perdóneme señor Farneti, vaya farol que os habéis marcao pa vender revistas.

Y tú ¿que piensas?.

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